María Luz.


I.
Hoy es el aniversario de Juan y María.
Una vez él salió a trabajar, temprano por la mañana, María se levanta presurosa. Se viste con un vestido de bambula blanca, y rápidamente sale a la calle. María tiene muchas cosas por hacer.


María pasa por el puesto de Angelito, el vendedor de flores.
-Buen día, María. Hoy se te ve radiante.
-Gracias Angelito, ¿sabés? ¡Hoy es mi aniversario!
-¡Qué bien! No me digas nada, querés tus flores preferidas.
-Un ramo de rosas amarillas.
-Rosas para una rosa- dice el vendedor- acá tenés, María.
-Realmente están muy lindas.
-La que está linda sos vos. ¿Cómo se porta esa critatura?
-Patea bastante, pero lo siento tanto… - María está con un embarazo casi a término. Luce tan feliz…


María elige cuidadosamente los ingredientes del plato preferido de Juan, pollo agridulce con pasas y salsa caramelo. Busca el pollo más grande en la avícola de la esquina. Luego, se dirige a Casa Singer, las especias de allí son más frescas. Por último, antes de llegar a casa, completa el surtido en el supermercado: Azúcar Rubia.

II.
María Luz y Juan Cruz, se hicieron novios en la “Scuola Italiana”. Juan Cruz estaba en cuarto, y María Luz en segundo.

María Luz tenía el cabello largo y ojos celestes. Era la chica más linda de su grado. Cuando los de cuarto hacían los bailes, todos querían bailar con María.

Juan Cruz era uno de los delegados de la comisión del Grupo de Viaje a Bariloche, había sido votado por unanimidad. También Juan Cruz estaba en el equipo de fútbol, el de rugby, y el de polo. Juan Cruz había nacido para ser deportista.

Ese día, era el último baile de los de cuarto. Juan Cruz sacó a bailar a María Luz, y ella asintió.

-¡Qué suerte que tenés, María! ¡Cuántas soñamos con que Juan Cruz nos mire, y a vos te saca a bailar!

Dos semanas después, Juan Cruz le pidió para arreglarse a María, y ella le dijo que sí.
-¡Qué suerte que tenés, María! – volvieron a decirle todas sus amigas - ¡Cómo nos gustaría ser vos!

III.
María Luz y Juan Cruz estuvieron nueve años de novios. Por esas épocas Juan Cruz, además de tener en su haber una colección de más de cien medallas, en encuentros deportivos, competencias, y seminarios, estaba dedicado a la religión. Era un ferviente católico.

Por supuesto que María Luz y Juan Cruz no tenían relaciones sexuales, puesto que los mandatos religiosos así lo indicaban.

-María, ¿cómo hacés para soportar? – preguntaban sus amigas.
-Es una cuestión de valores- decía ella.
-¿No te pone celosa que Juan Cruz tenga relaciones sexuales con otras mujeres?
-No, el es hombre, y tiene que hacer “sus cosas”.

IV.
El casamiento fue impresionante. Una fiesta para 500 invitados, luego de la ceremonia religiosa, que se llevó a cabo en la Parroquia Stella Maris.

María estaba bastante nerviosa, pues esa noche, rompería con la castidad.
Tenían reservada la suite presidencial en el Hotel.

Una vez que los últimos invitados se retiraron de madrugada, Juan Cruz, tomó a María Luz de la Mano, y la condujo a la suite.

María estaba rígida.

-¿Porqué estás tan dura? – Estoy nerviosa- ¿Nerviosa? ¡Estás conmigo! ¿Cómo vas a estar nerviosa? ¡Vos no me habrás engañado! - ¡Juan! ¿Cómo se te ocurre? – Por algo estás nerviosa. Pero ya me voy a enterar.

Acto seguido, Juan comenzó a desvestir a María Luz. Si es que a eso se le podía llamar desvestir. Más que desvestir, rasgó absolutamente toda la tela del vestido de novia.

¡Pará Juan! ¡Me estás lastimando! – ¿Qué dijiste? ¡Qué dijiste! – Pa-ra… - ¿Me estás rechazando? -¡No Juan!
Una vez rasgado el vestido, María quedó con la hermosa lencería hecha a mano por las hermanas Achával, famosas por sus diseños de ropa íntima para recién casadas.
María lucía un juego de body con portaligas, medias de encaje, y un conjunto de ropa interior bordado y con perlas.

Los ojos de Juan, se le salieron de las órbitas.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta?- ¡Todavía tenés el descaro de preguntar! ¡Estás vestida de puta! ¡Me casé con una puta, carajo! – Juan, pero es lo que se est…- Juan no la dejó terminar de hablar.

Poseído por el diablo, le arrancó de modo bestial todas las prendas. A continuación la empujó a la cama, y se le tiró encima.

La penetró de modo salvaje, y luego eyaculó.

Entonces, se levantó, y dijo: - Me voy a duchar, me da asco haberme casado con una puta.

María Luz quedó sangrando inmóvil sobre la blanca sábana.

V.

-María Luz, ¿qué es esa mancha que tenés abajo del ojo?
-No es nada, me golpeé contra la puerta del invernadero.
María Luz se maquilló con bastante corrector.

-María Luz, ¿otra vez te golpeaste contra la puerta del invernadero?
-Sí..
-María, por favor, decime la verdad.

-María, ¡No lo defiendas!
-El me prometió que iba a cambiar, ahora que voy a tener al nene…
-No sé, María, vos sabés lo que hacés.

-¡Quién estuvo de visita acá! ¿No te dije que no me banco a tus amigas? Te llenan la cabeza de mierda. ¡Te prohíbo que te visiten! Oíme bien, si vuelven, atenete a las consecuencias.
-No van a volver.

-María, a ver ese moretón….
-Sh… hablá despacio…. Que la mucama le cuenta todo a Juan.
-María, ¡tenés un hematoma brutal, y la cara hinchada!
-Ya te dije que no es nada.
-¿Cómo que no es nada? ¡Este tipo te está pegando!
-¡Callate! Es mi marido y lo amo. Lo que pasa es que anda muy nervioso. Los negocios no andan bien últimamente. Mirá, prefiero que no nos veamos más.
-María, soy tu mejor amiga, ¿cómo me podés pedir eso?
-¡Porque vos tenés envidia de Juan!
-¡María!
-¡Siempre le tuviste ganas! Y ahora me das manija contra él para que lo deje.
-Realmente te desconozco.

VI.
María ya tenía la cena lista. El pollo agridulce a punto, como a Juan le gustaba. Sus otros seis hijos ya estaban vestidos y peinados. María espera su séptimo hijo con Juan. Está embarazada de 36 semanas.

Unos fuertes golpes se oyen en la puerta de calle. María abre.

-¿Qué hacés vestida así? ¿No ves que se te ve todo?
-Feliz aniversario, mi amor.
-¿Ya está la cena?
-Te hice pollo en salsa agridulce.
-¡No te pregunté qué hiciste, limitate a contestar lo que te pregunto! ¿No ves que el patrimonio de mi familia está corriendo peligro? ¡Y vos me venís con estas pavadas!
-Perdoname, Juan.

Los siete niños ya están sentados a la mesa. La cabecera, libre para Juan. Lisa, se había manchado el saquito rosado.

-¡Qué clase de madre sos! ¡Tenés a nuestros hijos sucios! ¡Qué carajo hacés en todo el día! ¡Te mantengo, no te falta nada y vos no cumplís con tus obligaciones!

-Juan, recién se le volcó un poco de Coca…

-¡Cambiale el saquito ya! ¿No ves que viene Pedro Arocena dentro de un rato para tratar asuntos de la empresa? ¿Qué va pensar si ve a mis hijos sucios?


María sube la escalera con Lisa.
A los quince minutos, tiempo que le llevó cambiarla, María baja la escalera.

-¡Se te ve todo! ¿Saliste a la calle con esto? – Es un vestido de bambula, ya no me entra nada.- ¿Saliste a la calle con esto? – Si.- ¡Puta del orto! ¡Qué coca cola ni coca cola! ¡La nena está sucia porque vos de tarde andá a saber qué carajo anduviste haciendo por ahí!- Juan, nada que ver- ¿Qué dijiste?- Que nada que ver- ¡Todavía tenés la osadía de mentirme! – Juan sube la escalera a la altura del escalón donde está María. –Lisa, bajá y sentate en la mesa con tus hermanos, que tengo cosas que hablar con mamá.

-¡Puta de mierda! ¿Así que de tarde yo estoy trabajando y vos andás de putas por ahí?- Juan, por favor- Juan zamarreó a María Luz, le dio dos golpes brutales. Ella cayó rodando por las escaleras.

Juan se acercó en silencio. Tomó el pulso de María Luz. Estaba Muerta. El bebé también.

Juan tenía que pensar rápidamente. En dos horas llegaba Pedro Arocena.

Los niños lo miraban muertos de miedo.

Si los niños hablaban, Pedro Arocena no le daría un peso.

Juan no podía perder un instante. Se dirigió a su estudio. Al rato estaba nuevamente en el comedor. Los niños lo miraban atónitos. Entonces Juan, se levantó, y disparó uno a uno en la cabeza de los niños. En dos minutos, todos estaban muertos.

Todavía le quedaba una hora. Juan arrastró los cadáveres hacia el galpón del fondo, ya después vería cómo se deshacía de todo eso.

Volvió al interior, y llevó todos los platos a la cocina. La mesa quedó vacía, sólo en un extremo una botella de J&B, y dos vasos. También la hielera.

VII.

-¿Cómo te va Pedro?
- ¡Todo bien! ¿Y María y los chicos?
- Se fueron a la estancia, necesita tranquilidad.
-¡Claro! ¿Para cuándo tiene fecha?
-Para el 25 de la semana que viene.
-Te felicito, che.
-Gracias.
-Sentate, ¿querés un trago?
-¡Qué atento! No se te escapa nada, como en tus mejores tiempos. ¡Démosle a ese etiqueta azul que nos llama, ja ja!
Juan sirvió dos vasos.
-¿Con hielo?
-No, sería un sacrilegio.
-Yo pienso lo mismo.
-Bueno bridemos. ¿Por quién vas a brindar, Juan?
-¡Por mi!
-Tenés razón, yo también voy a brindar por mí.
-Eso de la falsa modestia es una verdadera patraña.

Anna Donner Rybak © 2010

Si no querés que vos y tus hijos terminen muertos, DENUNCIA. Estás en peligro de muerte.

LUGARES A LOS QUE PODÉS RECURRIR.
http://www.violenciadomestica.org.uy/
http://mujeresdenegrouruguay.blogspot.com/

RECORDA QUE MAS VALE QUE ÉL SE ENOJE AUNQUE HABLES, A QUE VOS Y TU FAMILIA SE VUELVAN CADÁVERES.
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